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El teléfono del señor Harrigan, de Stephen King (Parte 2)
Mientras bajaba de vuelta a casa, pateando terrones de nieve de la última nevada de ese año, pensé en lo que el señor Harrigan acababa de decir: que internet era como una cañería rota que perdía información en lugar de agua. Eso era válido asimismo para el portátil de mi padre, y los ordenadores del…
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El teléfono del señor Harrigan, de Stephen King (parte 1)
EL TELÉFONO DEL SEÑOR HARRIGAN Mi pueblo tenía unos seiscientos habitantes (y todavía los tiene, pese a que yo me marché de allí), pero disponíamos de internet como en las grandes ciudades, así que mi padre y yo recibíamos cada vez menos correo postal. Por lo común, el señor Nedeau solo traía el semanario Time,…
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El beso, de Antón Chéjov
El veinte de mayo a las ocho de la tarde las seis baterías de la brigada de artillería de la reserva de N, que se dirigían al campamento, se detuvieron a pernoctar en la aldea de Mestechki. En el momento de mayor confusión, cuando unos oficiales se ocupaban de los cañones y otros, reunidos en…
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El estudiante, de Antón Chéjov
En principio, el tiempo era bueno y tranquilo. Los mirlos gorjeaban y de los pantanos vecinos llegaba el zumbido lastimoso de algo vivo, igual que si soplaran en una botella vacía. Una becada1 inició el vuelo, y un disparo retumbó en el aire primaveral con alegría y estrépito. Pero cuando oscureció en el bosque, empezó a…
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Cuando los sueños mueren, de Elsa López Maldonado
El hombre muere cuando acaban sus sueños; pero tú, Agripina, aún esperas ver entrar por esa puerta a Marina, la menor de tus hijas la que se alejó de tu mundo para no parecerse a ti. – ¡No repetiré tu triste esquema de esposa y mujer abnegada que juega al tonto para guardar las apariencias!…
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Embargo, de José Saramago
Se despertó con la sensación aguda de un sueño degollado y vio delante de sí la superficie cenicienta y helada del cristal, el ojo encuadrado de la madrugada que entraba, lívido, cortado en cruz y escurriendo una transpiración condensada. Pensó que su mujer se había olvidado de correr las cortinas al acostarse y se enfadó:…